Archive for the 'Día' Category
¡Me caga lo light!
Estoy hasta la madre de lo “light”. Refresco light, pan light, mayonesa light (la mayonesa es grasa, CARAJO), atún light, agua light (no mamen, el agua no engorda), papas fritas light, música light, literatura light, películas light, revistas light, noticias light, televisión light, radio light.
¡Puta madre¡ ¿Dónde quedó nuestra capacidad de digerir, racionar, entender?
Estoy verdaderamente cansado. ¿Será que son muy pocas calorías?
Otra cosa que detesto
Abrí este blog hace casi dos años. En cuanto a las bondades que me proporciona estoy muy satisfecho. Es un escaparate increíble. Además, me permite utilizar un diseño gráfico padre, diría yo minimalista. Lo que no soporto de él es lo funcional técnicamente hablando. A diferencia de otros servicios gratuitos, apenas puedo publicar texto, alguna vez pude publicar audio y otras pocas fotos. Pero ya no tiene memoria. ME CHOCA.
No me he cambiado a Blogger porque mucha gente me “chulea” el blog, y honestamente me da una flojera inmensa mudar todo lo publicado desde el 2006. Además, NO SE CÓMO, la tipografía de publicaciones anteriores cambia de tamaño invariablemente.
Señores de Podbean.com, hagan menos horrenda la experiencia de sus clientes.
Pinche criterio adolescente
Las manos no me dejan de sudar desde la mañana. Tuve un sueño ¿horrendo?: me pedía vivir juntos y formar una familia. Desperté plácido entonces y, recordé inmediatamente la llamada sorpresiva del pasado jueves. Dijo haberse acordado de mí y sentirse ganoso de escucharme y verme. La desesperada y triste ilusión de por fin enamorarme ¿estúpido chicle indestructible en mi cabeza?, me impulsó a mostrarme contento, emocionado, emocionadísimo. ¡Qué estúpido soy! El instante se disfrazó de indiferencia cuando inconscientemente dije “ya ni me acordaba de ti”; sentí en su voz la reacción clásica de vergüenza y ¿arrepentimiento? Pasó líquido el comentario. Caí luego en cuenta de la verdadera razón de su llamada, está sólo y con el corazón roto. Sin adentrarse en detalles, en tono condescendiente consigo mismo, habló brevemente de su ruptura y la supuesta e inevitable destrucción del amor al otro. Al engañado. Sin quitar el tono lastimero preguntó por mis andadas y contesté mis alegrías recientes: no mantenía el ánimo tan felizmente estable desde hacía rato. Más entristeció su voz al otro lado de la línea, quien sabe donde. El día en que desperté del ¿horrendo? sueño con él, anduve pendejeando en las banquetas de Coyoacán, escribiendo recaditos inútiles y trabajando incansablemente en inducir el “verdadero” sentido de su llamada, por más clara que había sido. A ninguna conclusión llegué, a cada recuerdo, una sonrisa gigantesca estropeaba el más profesional de mis rostros frente a las señoras amables del Museo Nacional de las Intervenciones; demasiadas sonrisas. Llevo aquí sentado varias horas, atormentado por el acelere de mi corazón y el imparable sudor frío que fluye de mis manos. Las he limpiado con la servilleta una y otra vez… tendré pena al retirarme, negra quedará de nervios. Sacrifico mi estómago, muero de hambre, pero vomitaría la comida a causa del desquicio; buen pretexto para ahorrar una fortuna en enchiladas; mejor, adoro a uno de mis dioses, el café, con la sexta taza, endulzada: dos de azúcar y unas gotas de crema. Sorprendentemente, sólo dos cigarros he fumado, no, uno y medio. El otro me lo pidió el infortunio a pie y herpes bucal que pasó frente al restaurante antes de mi arribo. Uno a uno, con temor a equivocarme, marqué su número y contestó. No sé disfrazar la emoción, casi me le pongo de rodillas con el tono complaciente. Le invité, dijo sí. Está por llegar Mi Mañanero, Mi Atardecer, Mi Amante De Hace Un Par De Meses. Sólo y sin hombre a su costado, apremiado por el dolor del abandono después de tres años de relación, ¿llamó para consolarse?, ¿para reafirmar un sentimiento escondido durante nuestros “queveres”?, ¿necesitado de pasión animal, como la de nuestro mañanero?, ¿esperando el apoyo de un amigo con derechos? He pensado en mostrarme firme e indiferente, alegre, pero no locamente dispuesto a su complacencia, aunque así sea. ¡Qué estúpido soy! Ni los motivos patrios, las luces tenues, la música de salón y los murales espléndidos calman mis ¿ansias?, ¿ganas?, ¿miedos? Ya no quiero café y sigo permitiendo llenen mi taza, ya no quiero sufrir y busco sin fin el sufrimiento en el amor. ¿Amor? ¡No mames!, no estás enamorado… ¡Pinche criterio adolescente, desaparece! Deja entrar la sensatez. De aquí iremos a celebrar el cumple de Alfonso, beberemos unas frías y bailaremos; tal vez nos besemos, tal vez nos miremos honestos a los ojos. Tal vez… No tengo idea del lugar donde despertaré por la mañana. Estornudé, miro la entrada, enciendo otro cigarrillo, no aparece… ¿Cómo lucirá? …llegó el primer minuto de retrazo… Terminé el cigarrillo y el café en la taza, ya sucia de tantas repeticiones, llegará… Llegó. Nota: Texto escrito el 29 de septiembre, 2007
A la chingada los besos furtivos de cabaret. En el tono más ardido lo digo. Muy sabrosos, encantadores y seductores, pero insolentes, ingratos e infelices. A la chingada también el pinche clóset. Estoy harto de sus malditas mañas y encierros, tiene descocada a la gente. Pobre Ojos Tristes Con Pestañas De Perro, es muy de besos furtivos. Pobre corazón de pollo el mío, tan pendejo para sucumbir ante “cualquier cualquier” Besos De Fuego En La Oscuridad. Bailaba igualito, besaba igualito, tocaba igualito. Que pena me da el infeliz. Que pena me doy.
El pudor
Quieres sentirte vivo, abrir la puerta bajo tu cintura, abrir la puerta bajo las suya. Uno, otro, todos. Delirante, demente, buscas entre la gente sin encontrar a primera vista. Sin tenerle aún se siente: lejano, invisible, intocable e inexistente. Enamorado vives de ese que, en tus sueños hace el amor apasionadamente. Y cuando parece estar cerca, entre tú y él hay medio siglo, sintiendo la enorme y fría lejanía; ruegas continúe diciéndote príncipe, coqueteando sin mover un ápice de humanidad, escribiendo amor y transmitiendo ilusiones. Duele tanto amar así, sin ver, sentir, oler, tocar y reír. Te deshace amanecer sin su espalda acalorada. En la madrugada, los fríos inundan la almohada sobrante de tu cama, soplan hasta lamer cínicos tus labios, llegar al pecho y congelar tu corazón. Matan. Te miras al espejo desnudo, el pudor pinta rojas tus mejillas y eriza tu piel.Nota: texto originalmente escrito en diciembre de 2006.
Debería ser un día fenomenal, una sola vez se cumplen veinte, veintiuno o veintidós años. No lo fue. No lo ha sido desde entonces. Será, tal vez, la agonía de estar enclaustrado en casa durante estas asquerosamente largas vacaciones. Querer independencia y no tenerla, apesta. Apesta aún más el hecho de quererla y, por convicciones distintas, no poder adquirirla. Muy a mi pesar, lo poco o mucho hecho por celebrar mis veintidós ha estado rico. Ya con dinero en la mano, regalo de mamá, decidí invitar a “la banda” a cabaretear. Digo, para no perder la costumbre. Una vez más caí en Tito Neón. A diferencia de los años pasados, en esta ocasión esperaba “nuevas” amistades. Gente con la que durante el último año hice “buenas migas”, como dice mamá. Llamé a todos por teléfono, quise personalizar la invitación para asegurar la asistencia. Un par dijo tener compromisos, ni modo. La mayoría se mostró gustosa e interesada en divertirse joteando. Al final, reiteré, mis amistades son pocas: Ismael Marín, César Torres y Salvador Zavaleta no faltaron. Marcela Mora anda trabajando en Cancún, de haber estado aquí seguro iba (la extrañé mucho). De la “nueva banda” llegaron tres amigas: Carmen, Anahí y Ángeles. Hizo excelente compañía el buen Neftalí Bartol y su galán. Llegó, como de visita de doctor, Alfonso Castañeda, también conocido recientemente: me regaló un libro de Beatriz Rivas titulado La hora sin diosas, muy atinado presente, adoro comprometerme así con la gente, por medio de libros. Lo mejor fue ver llegar a mi hermano Iván con Herandi (Gandhi), mi cuñada y sus cuates. Como buenos prematuros, apenas cumplidos los 18 a antrearle. Hasta al sobrino llevaron, metido en panza, claro está. La pasé bien, bailé como loco y hasta ligué. Roberto Godinez Amilpas es su nombre, chispa ¿no? Bueno, pues este muchacho brujo me atrapó con sonrisa encantadora, ojos pispiretos, pestañas de perro triste y actitud despreocupada. Fue sensacional. ¡Eso de ser objeto del deseo está chido! ¡Bárbaros los besos y el baile cadencioso! “De la buena onda”, diría Carla Hinojosa, una de las estrellas brillantes por su ausencia de la noche, junto con Fabiola Maya y Adriana Sánchez. ¡Perras malditas! Esta me la pagan cara. ¡Ocho con sus vidas y sus proyectos y pelador de mi parte! (Puro y sincero argot ñero). Luego, transcurren de sobra las horas en mis últimos días. Algo tenía que hacer para no volverme loco, gaste un dinerillo en pintura para redecorar mi habitación. Cosa positiva a mis veintidós, pues eso de Bob Esponja y cartelitos de colores quedó en mis gustos del pasado. Luce ahora maduro, armónico, acomodado; mucho menos saturado y limpio. Llamé al proyecto de remodelación “Pensar menos en Roberto”, no sirvió de mucho. Pasé dos días enteros pintando, cantando cursis rolas poperas (de las más baratas, claro) y sin fumar un solo cigarrillo. Fresa. En fin. Casi sin darme cuenta, el tiempo pasa veloz. Al ritmo de mis pasos pensé: tranquilo, aún hay tiempo, lee, conoce, sonríe y busca la felicidad. ¡Qué pinche complejo suena esto último! Sin embargo haré caso a mi pensamiento y trataré. Debo programarme para subir la velocidad, tomar el control del siguiente peldaño vivencial, prepararme mejor para el futuro, ese que todo el pasado ha estado presente, el que veo cada vez más cerca y menos miedo me da. Falta poco, seguiré a mi ritmo para acelerar, si quiero, después. Y llegarán al punto los veintitrés.
Mis días sin ti son asquerosos…
Mis días sin ti son asquerosos, detesto pasar tanto tiempo en casa. Desde que te conozco las vacaciones no me sientan bien, son días de horroroso hastío, de agobiante desesperación.
Apenas logro distraerme navegando, leyendo a Shekespeare y mordiéndome las uñas. Por ejemplo, ayer fui a mi encuentro con un desconocido medio conocido. Daniel se llama, estudia letras y es amante de la literatura. Junto a Gloria, una de mis primas más pequeñas, fuimos a escuchar el tocar de un piano y la voz de un barítono. La pasamos bien pero, nada de eso me llena.
Sin ti mi vida no cobra sentido, por eso conforme avanza el tiempo y estás más próxima a la lejanía, caigo en el más profundo de mis miedos. Desde siempre he vivido en ti, junto a ti, aprehendido a ti, y ahora me dejas poco a poco porque ya subí todos tus escalones y conocí tus recovecos. Y yo, sin dejarte aún estoy, cuando tú más próxima a olvidarme te encuentras; sin importarte: desde hace años viajo día a día, sin incumbir distancias, hasta mi encuentro contigo.
No me alejes, me gusta cuando en tus esquinas fumo y te fumo. Porque si me dejas me obligas a conocer a otra, o peor aún, a no conocer a nadie. ¿Lo que querías de mí ya lo tienes? Estás ya satisfecha, eso será… O quieres deshacerte de mí porque ya esperas otro que remplazará mi lugar…
Cruda me haces sentir. Desgarra mi mente desde hace días. Me hace pensar y seguir alejándome, no sólo de ti, sino de otras circunstancias igualmente difíciles. Que si cuando terminemos habré terminado con el otro, que si cuando termine con ambos habré conseguido otro más. Es un lío. Tengo miedo.
Mientras, conservo la necesidad de sentirte más cercana, para llegar hasta ti sin trinar, sin correr, sin empujar. Para, utópicamente, terminar con el otro mientras termino contigo; todo para no sentirme en continua pérdida de horas y minutos que jamás volverán; y encontrar a ese otro que debo, al concluir con ambos. Y no deja de ser una utopía. Entre más lo pienso, más me hundo y tengo miedo.
Ahora ni Romeo y Julieta calman mis ansias de verte otra vez, fría por las mañanas y tibia por las tardes. Ardo en deseos de pisarte de nuevo, aunque de ti mis mágicos anhelos desaparezcan poco a poco, como se están perdiendo los del activismo. Anhelos, por cierto, que trataré de estirar unos meses más, para legar así tres años de mi vida a ese otro u otra que viene a tomar mi lugar.
¿Cómo dejarte? ¿Cómo alejarme de ti cuando tanto te amo y necesito? UAM.X, te quiero toda, siempre.
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