casa de citas
Juan Carlos Bautista, Lenguas en erección:
(…)
”Mis palabras picotearon su carne
antes de que mi deseo le alcanzara”.
(…)
“Amores que saben a libro
sólo son lenguas en erección”.
(…)
“Al filo de su sexo
escucho
el crecido rumor de su violencia”.
Encantadores los poemas “No hay piedad para el amor”, “Que mueras tu”, “Sería bueno morirse de amor”; de la serie “Últimas noticias”: “4” y, finalmente “Caín y Abel”.
César Gándara, Es el viento:
Somos como esa bolsa de pan que arrastra el viento. No decidimos las cosas que nos pasan, el destino nos lleva a donde quiere y no podemos hacer nada. Si no, mírate”.
Adolfo Bioy Casares, en el cuento “Recuerdo de las sierras”, Cuentos latinoamericanos, Antología de Conrado Zuluaga:
“Nos creemos el móvil de cuanto ocurre”.
José Revueltas, en el cuento “Lo que solo uno escucha”, Cuentos mexicanos, Antología de Sealtiel Alatriste:
“No quería sentirse feliz, no quería desatar, sacrílegamente, esa dicha que iluminaba su espíritu. Algo indecible se le había revelado, mas era preciso callar porque tal revelación era un secreto infinito”.
Julieta García González, Las malas costumbres:
“Nosotros podemos darnos aires de civilidad, de superar los escollos evolutivos en los que evidentemente nos encontramos… Pero de ahí a obviar las verdades de las que habla nuestro organismo hay un trecho sustancial e infranqueable. Nada es tan cierto como lo que dice el cuerpo”.
“Están casados, de eso no tengo la menor duda. Tienen esa actitud de personas que han madurado juntos en una relación de pareja, de quienes han transformado amor en amistad y después en algo parecido a la tolerancia”.
“¿Cuánto podemos aguantar viviendo con otro al lado, asimilando su descomposición? ¿Qué tan bien toleraremos la imperfección del otro, su aliento matutino y sus desconciertos digestivos? No lo sé. Pero me parece que ella llegó a su límite”.
Oscar de la Borbolla, Asalto al infierno:
“…luego de tres semanas de estar inmóvil dentro de la tumba, todavía me preocupen los lectores y misuerte literaria: de veras que la vanidad es lo último en morir”.
“El amor es como los eclipses: raras veces sucede, pues aunque en principio podamos enamorarnos de cualquiera, en realidad resulta muy difícil: se requiere que esa media burbuja que es nuestro amor emerja hasta la superficie y, además, que coincida con esa otra burbuja incompleta que es el amor ajeno. Por ello, cuando se da, dura un instante como todas las pompas de jabón y los eclipses: el amor es perverso: es como la sed o el hambre, una necesidad, pero una necesidad diferenciada a la que no es posible saciar con cualquier pan, ni con un sorbo tomado en cualquier parte: es una sed sólo de esa agua y un hambre de una persona exacta; pero la persona es infiel a sí misma, inoportuna, no hay modo de bañarnos dos veces en ella, es como el río de Heráclito”.
“Yo bajé, Ella subió, en ningún momento nos encontramos”.
“¿Cuánto nos falta? Estamos, le respondí, a la mitad del último capítulo. Nos miramos en silencio: los dos sabíamos que era inútil buscar mediante presiones que mi ánimo se atemperara”.
“Convoco a todas las fuerzas vivas de la patria, a los jóvenes que tienen fresca la capacidad de indignación, a los de espíritu verdaderamente democrático, a los que sienten un asco espontáneo por la forma como está concebido en más allá; hago un llamado a todos, para que juntos nos vayamos al infierno”.
“Es inútil, por lo tanto, describir al Demonio, ya que, salvo los cuernos, que resultan el denominador común, en todo lo demás cada quien trae su propio Diablo en la pupila”.
“La vida es un camisón de fuerza que los demás nos ajustan, siempre esperan algo de nosotros: que sigamos fieles a nosotros mismos, que mantengamos nuestra palabra, que demos lo prometido; y si nos apartamos del cauce, de inmediato levantan indignados el retrato de lo que fuimos para exclamar con censura: “Nunca lo creí de ti”, o para decir entre lágrimas: “Me has fallado”, y uno tiene que recular, convertirse en la estatua que los demás aprecian, reasumir su papel y ejecutar por enésima vez la tullida representación de uno mismo con los parlamentos probados”.
“Son las seis y media de la tarde y no cambio de tema, insisto: estoy física, espiritual, biológica, sociológica, filosófica, económica, psicológica, química y matemáticamente harto de mi vida y, según mis cálculos, usted también estimado lector: de otro modo no estaría leyendo este libro para distraerse”.
“Si cualquier lector tiene el privilegio de seleccionar a sus escritores, es justo que alguna vez un autor ejerza el derecho de decidir quiénes serán sus interlocutores. Considero que la publicación de un texto no es razón suficiente para que cualquier hijo de vecino se crea facultado para meter sus narices donde no lo llaman, y como no voy a volverme críptico para expulsar a nadie de esta página, exijo a los felices que se larguen”.
“Una aventura fácil se disuelve muy rápido en el ácido de los días monótonos: es un pivote que nos devuelve tranquilos al cauce de las horas domesticadas”.
“Para avanzar es preciso que los pasos no se inscriban en ningún círculo, ni siquiera en la espiral del placer que a cada tanto revive: así se atornilla “el amor consuetudinario”.
“…el amor no es a prueba de intrusos…”
“Entra las fuerzas que conspiran para hacernos perder el equilibrio no hay ninguna más poderosa que la del imán de la carne…”
“…no son las manecitas sublimes del amor, sino las garras dobles del deseo correspondido las que nos arrastran, se enseñorean de la voluntad y, al grito de ahora o nunca, nos lanzan sobre el otro…”
“…prefiero ser expulsado para siempre de la liga de los escritores “realistas”, a padecer, mientras escribo, esas atmósferas de sordidez obligatoria, esos personajes insulsos y arrabaleros que atiborran las páginas y las pupilas de miseria: “la verdadera realidad está en otra parte”.
Eve Gil, Sueños de Lot:
“…por el tamaño de su bolsa el de su cerebro soperaréis”…”
“Me sentí invadida por el llamado de la perra. Me senté frente a él, tomó mi mano, la besó y dijo que quería matarme”.
Andrés Roemer, No, un imperativo de la GENERACIÓN NEXT:
Este, sin duda ha sido uno de los textos más trascendentes en lo que va de mi vida. Andrés Roemer nos regala un clarísimo y brillante ensayo sobre algunas circunstancias que rodean a los jóvenes del siglo XXI, la generación NEXT, que nació de los años 70 a los 90 en el siglo pasado.
“La generación NEXT tiene tanto de lo que las generaciones previas carecieron, son más saludables, disfrutan de incontables comodidades modernas y poseen una mejor formación profesional; empero, no tienen otros elementos básicos para la felicidad como sostener relaciones estables, sentido de comunidad, esperanza, un tránsito aceptable hacia la adultez y amor comprometido hacia la pareja”.
“La tecnología y las cosas materiales nos facilitan la vida, aunque no necesariamente nos hacen más felices. Por el contrario, extrañamos los vínculos emocionales del pasado, cuando entramos en un mundo confuso que nos presenta demasiadas opciones y, quizá por ello, nos deprimimos a edades cada vez más tempranas”.
“La ansiedad anticipada –que es un efecto causado por la creencia de que el futuro será mejor- nos impide apreciar el presente”.
“El exceso nos ha hecho escasos en esencia. El pecado capital del siglo XXI es que tenemos la “necesidad” de enajenarnos (volvernos ajenos) de nosotros mismos. Con más y con lo nuevo, el tiempo no se detiene, y si el tiempo no se detiene, no tenemos tiempo de confrontarnos con lo que somos, con lo que sentimos, con lo que sufrimos”.
“El cambio más notable de esta generación constituye una desconexión entre sexo y envolvimiento emocional”.
“Vivimos en un mundo de redes, de conexiones que se desconectan fácilmente y fríamente; no de relaciones que perduran y se sienten”.
“¡Que pavor! ¿Sabía usted que al comprometerse, por más que sea a medias, le está cerrando la puerta a otras posibilidades amorosas que podrían ser mejores? (…) …si quiere que su relación sea plena, no se comprometa. Mantenga todas sus puertas abiertas permanentemente. Lo que sigue: NEXT… lo está esperando”.
“Las relaciones sexuales en la generación NEXT nada tienen que ver con el largo plazo. La seducción de compartir la cama brota de la nada, y no necesita golpear varias veces la puerta para que se le permita entrar. Basta comprobar el código postal, el estatus maleado, la compatibilidad de los signos del zodiaco, y ya hay un avance significativo”.
“Otra epidemia de la generación NEXT es no permitirnos estar aburridos. Aburrirse es un crimen. El énfasis en ser cool y feliz ha provocado que millones piensen que algo está fundamentalmente mal si uno se siente en otro estado de ánimo. (…) La instrucción de ser cool se da en los programas televisivos y mediáticos; inculca la idea de que una persona debe irradiar satisfacción continua como prototipo de moda y, si no es así, es un indicador de que es conflictiva, complicada o indeseable”.
“Para diversos miembros de la generación NEXT comprar es supuestamente una terapia; para otros, es una manifestación de insatisfacción constante de lo que ofrece la existencia”.
“Este breve ensayo contiene el objetivo de plantear el problema, delinearlo. Provocar con sus olores, poner el dedo en el renglón, detener el tiempo y trazarnos una interrogante: ¿Realmente queremos seguir siendo parte de lo que yo aquí he definido como la generación NEXT?”
Gabriel Zaid, Los demasiados libros:
Basta con decir, Zaid ha logrado ponerme los pies sobre la tierra con un solo libro. Disfruté mucho su sarcástico humor e iluminado sentido perspectivo. Un excelente trabajo el del autor en esta obra. Ahora sí, aquí las citas:
“Y si las masas universitarias compran pocos libros, ¿para qué hablar de masas pobres, analfabetismo, poco poder adquisitivo, precios excesivos? El problema del libro no está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir”.
“Leer no es deletrear, ni arrastrarse sobe la superficie de un mural que no se llega a ver de golpe. Más allá del alfabeto, del párrafo, del artículo breve que todavía se llega a ver como totalidad, hay analfabetismos funcionales del libro. La gran barrera a la difusión del libro está en las masas de privilegiados que fueron a la universidad y no aprendieron a leer un libro, a pesar de que existe un manuel excelente (Mortimer Adler, Cómo leer un libro)”.
“Leer es difícil, quita tiempo a la carrera y no permite ganar puntos más que en la bibliografía citable. Publicar sirve para hacer méritos. Leer no sirve para nada: es un vicio, una felicidad”.
“Pero, ¿no es quizá eso, exactamente, socráticamente, lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser simplemente ignorantes, para llegara a ser ignorantes inteligentes”.
“la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado ñeque nos dejan. ¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer no hace, físicamente, más reales”.
“Soñamos con la atención universal: con el silencio de todos los que callan para escucharnos, de todos los que renuncian a escribir para leernos. Consideramos que al menos ciertas cosas deberían ser leídas por todos. Pero, ¿qué es lo que uno puede decir a todos? Si hubiera una asamblea universal permanente, en la que todos fuéramos pasando al micrófono para dirigirnos a todos, el tiempo no alcanzaría ni para saludar y retirarnos de inmediato. El diálogo universal se reduciría al reconocimiento del tú, a esa especia de Poema Babilónico de la Creación que es decirnos: “Buenos días”. Quizá la vida es eso: aparecer con un saludo y desaparecer. Pero es difícil aceptarlo. El saludo sueña con la eternidad, lo que lleva a no querer soltar el micrófono, lo que lleva a la comunión totalitaria. Todos deberían escuchar lo que Yo tengo que decir. El saludo interminable es un yo interminable, centro del universo”.
“Noble tentación de apodarse del micrófono, de no soltar el mundo (por su propio bien); de sujetarlo a las sabias palabras y buenas intenciones de uno”.
“La cultura es conversación. Pero escribir, leer, editar, imprimir, distribuir, catalogar, reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación, formas de animarla”.
“El aburrimiento es la negación de la cultura. La cultura es conversación, animación, inspiración”.
“No llegar al público es, en último término, la negación misma de la cultura: no comunicarse; pero también salvarse de la perdición comercial y exitosa: una garantía de pureza”.
“Pero lo que se llama ‘culto’ sigue siendo lo contrario. Algo que para serlo tiene que ser mediatizado por un proceso externo a la lectura misma: por los ritos de pase de una institución que consagra, gradúa y garantiza”.
“escribir es ponerse al margen de la realidad”.
“Toda biblioteca personal es un proyecto de lectura”.
“un libro no leído es un proyecto no cumplido”.
“‘Regale un libro: es como regalar una obligación’”.
“Los demasiados libros sobre un tema hacen más difícil estudiarlo”.
“yo sólo sé que no he leído nada”.
Cita especialmente dedicada a René Avilés Fabila, querido y respetado profesor, Maestro escritor y amigo:
“Un profesor de provincia se entusiasma por un libro, encarga una tarea a sus alumnos y genera una demanda repentina de treinta ejemplares, sin ponerse de acuerdo previamente con los libreros locales. No sabe que en toda la ciudad no hay un solo ejemplar de la mayor parte de los libros publicados; hay solo un ejemplar de la mayor parte de los libros que sí hay; llega a haber dos o tres ejemplares (a veces más) de algunos; pero jamás de los jamases habrá treinta ejemplares de cualquier libro que se le ocurra”.
René Avilés Fabila, La incómoda frontera entre el periodismo y la literatura:
“Se suple la memoria con creación y recreación”.
“el lenguaje literario o artístico es el campo de la entera libertad, mientras que en el periodístico hay reglas, terrenos que no pueden ser destruídos”.
“La frase manida es bien cierta: hoy es noticia, mañana será historia, pero habrá que añadir, si fue escrita con pasión y esmero, más adelante será asimismo, literatura”.
Las siguientes citas son de La incómoda frontera entre el periodismo y la literatura de René Avilés Fabila:
Mario Vargas Llosa:
“el escritor parte de cierta realidad pero va transformándola, la va convirtiendo en una realidad suya, es decir, en una realidad literaria, ajena al modelo. Y esto es justo lo contrario del periodismo, en esta actividad predomina el apego a los hechos reales, tal como ocurrieron, la intromisión del autor es discutible”.
“las novelas mienten -no pueden hacer otra cosa- pero esa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse disimulada y encubierta, disfrazada de lo que no es”.
“No se escriben novelas para contar la vida sino para transformarla, añadiéndole algo”.
“no es la anécdota lo que en esencia decide la verdad o la mentira de una ficción. Sino que ella sea escrita, no vivida, que esté hecha de palabras y no de experiencias concretas”.
“La vida de la ficción es un simulacro en la que aquel vertiginoso desorden se vuelve orden: organización, causa y efecto, fin y principio. La soberanía de una novela no resulta sólo del lenguaje ñeque está escrita. También, de su sistema temporal, de la manera como discurre en ella la existencia: cuándo se detiene, cuándo se acelera y cual es la perspectiva cronológica del narrador para describir ese tiempo inventado”.
“la literatura como algo enraizado en la vida, no como un ejercicio de la imaginación sino una manera de transformar la experiencia vivida en una fábula, en un mito, en una ficción que nos permite entender mejor y de una manera más crítica el mundo en que vivimos”.
“el periodismo es el mejor barómetro que tenemos para medir la salud democrática de una sociedad”.
Oscar Wilde:
“¿Qué diferencia hay entre la literatura y el periodismo? El periodismo es ilegible, y la literatura no es leída”.
Manuel Buendía:
“La solemnidad es un refugio para quienes pretenden esconder su incapacidad ante el desafío permanente del periodismo, que consiste en saber enfrentar las mayores complejidades –descripción o razonamiento- con un lenguaje fresco, ágil, sencillo, ameno, y además, perfectamente capaz de crear belleza literaria”.
Gabriel García Márquez:
“en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más íntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismo rigor de fierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fragua o no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajena enseñan que en la mayoría de las veces es más saludable empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura”.
“Un buen escritor se aprecia mejor por lo que rompe que por lo que publica”.
Truman Capote:
“Hallar la forma correcta para un cuento es sencillamente descubrir la manera más natural de contarlo. El modo de probar si un escritor ha intuido o no la forma natural de su cuento consiste sencillamente en esto: después de leer el cuento, ¿puede uno imaginárselo en una forma diferente, o silencia el cuento la imaginación de uno y parece absoluto y definitivo? Del mismo modo que una naranja es definitiva, algo que la naturaleza ha hecho de la manera precisamente correcta”.
Alberto Dallal:
“la principal cualidad del lenguaje literario, formalmente hablando, se refiere a su capacidad para registrar la realidad (circundante o no) que el escritor intenta describir o inventar. Ello implica necesariamente la funcionalidad de este lenguaje con el universo descrito y por tanto implica una relación dialéctica lenguaje-atmósfera, aunque esta última desee representar una realidad no existente o fantasiosa, una realidad que, como en el caso de la más abstracta poesía, queda inmersa en la pura subjetividad”. Norman Mailer: “el periodismo no obstante, posee sus propias disciplinas. Idealmente, no sólo debes describir el sucedo y recubrirlo con tu percepción del mismo, sino decir al lector. “Esta es la clase de hombre o de mujer que soy. Así capto el acontecimiento. Ahora usted, que me conoce a mí y conoce el acontecimiento, puede prescindir de mí y observar el acontecimiento; y sacar sus propias conclusiones. Pueden ser distintas a las mías”.
Renato Leduc, Historia de lo inmediato:
“El periodista político es el historiador de lo inmediato”.
“El novelesco deporte hizo escuela, pues por aquellos mismos días la policía irrumpió en un baile de sociedad en el que cuarenta y un filántropos –como llamabda Salvador Novo (q.e.p.d.) a los militantes de esta secta- se consagraban jubilosamente a la práctica de la máxima evangélica ‘Amaos los unos a los otros’”.
“Don Victoriano Huerta, general, católico, apostólico y mariguana en el poder”.
“Pero ya estamos convencidos de que el homosexualismo es absolutamente natural; también estamos convencidos, sin necesidad de que se escriban diálogos socráticos para demostrarlo, que en el universo casi todo es natural, desde los astros cristalinos hasta el estiércol de los muladares; pero aquí no se trata de lo natural y lo artificial, sino de lo limpio y de lo sucio, y las estrellas son limpias y el estiércol es sucio, y más todavía quien lo revuelve”.
Esta última cita merece una observación. Sin duda el trabajo de Renato Leduc es de los más impresionantes, literarios y maravillosos que conozco en cuanto a periodismo refiere. Cuestión que admiraré siempre. Defiendo también la libertad de prensa y expresión, por lo tanto omitiré réplica a la cita que desata estas letras. Empero remarcaré la atención en ella, recordemos el pasado y veamos nuestro presente ¿cambiado, mejorado, tolerante, respetuoso? Sírvanos de prueba entonces la cita de Leduc: vivimos inmersos en una cultura homofóbica y heterosexista, no hagamos de nuestra existencia lo peor, aprendamos de los errores del pasado y escribamos con inteligente prudencia y respeto.
“‘¿Café negro, señor…?’, respondía furibundo: ‘No, señorita… café café. Porque, en efecto, salvo en el caso de que sea torrificado y por ende impuro, el café no es ni debe ser negro, sino café”.
Guillermo Arriaga, El búfalo de la noche:
“…el pasado –por más que se pretenda- nunca es posible extirparlo, que permanece como una antigua quemadura que nos escuece de vez en vez que más vale vivir con él que contra él”.
“En el crimen, como en la infidelidad, si te sorprenden niégalo todo, aunque tu mujer te cache con otra con los pantalones abajo, aunque un policía te agarre con la pistola en la mano, y no te estoy albureando…”
William Shakespeare, Romeo y Julieta:
“-Ay, ¿por qué el amor que parece tan dulce cuando se prueba, es áspero y tirano?”
“-El amor es una nube hecha por el vapor de los suspiros. Si se evapora brilla como el fuego en los ojos que aman, si se ataca hacen un mar de lágrimas de amor. ¿Qué más es el amor? Una locura benigna, una amargura sofocante, una dulzura que te da consuelo”.
“-¡La luz debe llevarla el apagado!”
“…Es tan pequeñita como piedra de ágata que brilla en el meñique de un obispo, tiran su coche atómicos caballos que la pasean sobre las narices de los que están durmiendo; rayos de luna hicieron los arneses y una arañita le tejió las bridas; es tan pequeño como un gusanito el cochero que guía la carroza, y trabajó una ardilla este carruaje en la concavidad de una avellana. Y así la Rina Mab con su cortejo galopa noche a noche por las almas de los enamorados, y los hace soñar con el amor…”
“-¡Oh, sobrehumano amor que me hace amar al odiado enemigo!”
“-Con alas del amor pasé estos muros, al amor no hay obstáculo de piedra y lo que puede amor, amor lo intenta: no pueden detenerme tus parientes.”
“¡Si es capaz de crear tanta alegría sólo la sombra del amor, qué dulce será la posesión del ser amado!”.
Jaime Sabines, Poemas de amor. Selección y prólogo de Mario Benedetti:
Versos de “Los amorosos”:
“Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite”.
Estrofas de “Después de todo…”:
“A la miseria del placer, eternidad, condenaste la búsqueda, al injusto fracaso encadenaste sed, clavaste el corazón a un muro”. {…} Soledad, márcame con tu pie desnudo, aprieta mi corazón como las uvas y lléname la boca con su licor maduro”.
Poema “4” de “Canciones del pozo sin agua”:
“Como la sombra de los pájaros pasan los días. Tengo sueño de vivir. Mi corazón es un hambre olvidada. Igual que la arena entre los dedos se va la vida y la tierra florece con flores y con niños. Tengo sueño de amar, quiero dormir cantando, como si fuera a nacer o a morir”.
Versos de “No es nada de tu cuerpo…”:
“No es nada de tu cuerpo, ni una brizna, ni un pétalo, ni una gota, ni un grano, ni un momento: Es sólo este lugar donde estuviste, estos brazos tercos”.
Versos de “Digo que no puede decirse amor…”:
“La mano de un manco lo puede tocar, la lengua de un mudo, los ojos de un ciego, decir y mirar. El amor no tiene remedio y sólo quiere jugar”.
Versos del poema “V” en “Autonecrología”:
“Soy una cicatriz que ya no existe, un beso ya lavado por el tiempo, un amor y otro amor que ya enterraste. Pero estás en mis manos y me tienes y en tus manos estoy, brasa, ceniza, para secar tus lágrimas que lloro”.
Versos del poema “XI” en “Autonecrología”:
“No me hables, si quieres, no me toques, no me conozcas más, yo ya no existo. Yo soy sólo la vida que te acosa y tú eres la muerte que resisto”.
Xavier Velasco, Este que ves:
“Si la cursilería fuera un pecado, yo cada noche me ganaría el infierno”.
“Vivir, amar, narrar: solamente un pelmazo piensa o dice que tamaños engorros pueden ser cosa fácil”.
“Uno mira hacia atrás y entiende tanto como cuando pretende mirar al porvenir. No se entiende la vida, ni el amor. Por eso hay que contarlos, para que haya un atrás, un adelante, un arriba, un abajo, un así eran las cosas y un éste era yo”.
“Escribir no es ganar, sino echar a perder”.
“Escribiendo no iba a ganarle a nadie, pero nadie iba a verme perder contra mí mismo”.
“Escribir es lanzarse a perder todo por nada, creyendo que no hay otra forma de ganar”.
“Se escribe igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa ni se ve escapatoria tolerable”.
“Escribir es autorizarse a estirar las fronteras de lo sensato y disfrutar del aislamiento resultante”.
“En el liceo literario de mis sueños, quien deseaba ser escritor tenía que cumplir con la prueba de tirarse al vacío”.
“Uno puede decir que el vicio de escribir es como un bicho omnívoro cuya urgencia de vida se alimenta de realidades compulsivas, pero antes que eso es un bicho antropófago. Come de uno primero, luego de os demás, y después del orgullo de saberse insaciable”.
“Cuando ya el juego de escribir se ha adueñado del juego de la vida, ninguna otra disputa parece interesante si no se relaciona con él”.
“Sólo una perspectiva me atemoriza más que meterme todo el tiempo en problemas: la de vivir sin ellos”.
“Quiero borrar los miedos que se fueron y empiezo por nombrar a sus fantasmas”.
“Los escritores pueden morirse de hambre, pero de lo contrario se aburren mortalmente”.
“Pero el hecho es que estoy jugando el mismo juego, pues contra lo que los adultos esperan de los niños, crecer no me apartó de ciertos juguetes. Un cuaderno repleto de garrapatas negras y moscones de todos los tamaños (tacha uno los renglones, y hasta los párrafos) es el juguete más emocionante que he tenido de los nueve años para acá. Sorry, Scaletric”.
“Por más que intento ya no puedo parar las lágrimas, ni tampoco ellos van a detenerse sin llevárselas antes de trofeo. Me queda sólo el gusto de llorar insultándolos y llamándolos por sus peores apodos, aunque me den más fuerte. Y muy de vez en cuando, si es que me hacen rabiar hasta el temblor, me voy sobre el que esté más cerca de mí y le pego con todas las fuerzas de mi cuerpo, ya con prisa, con saña, y los otros se asustan y me dejan hacer, porque en ese momento le estoy gritando al último que me pegó que le voy a sacar los ojos y me va a recordar la vida entera”.
“Cada vez que en la escuela me roban o me rompen alguno de mis útiles, no me queda más que inventar un nuevo engaño. Y de repente son demasiadas mentiras para no equivocarme y despertar sospechas. A veces, cuando Alicia llega por mí, salgo del baño con la cabeza empapada y le cuento que estuve jugando futbol y tenía mucho calor, lo que sea con tal de justificar los ojos inyectados de estar llore y llore”.
“Y yo no sé por qué le temo a los reptiles. Y a las arañas, y a las abejas, y a los niños gritones de mi salón que de nuevo se están divirtiendo conmigo como si le arrancaran las patas a un zancudo”.
“Cuando uno insiste en enterrar a un fantasma, el fantasma termina por enterrarlo a uno”.
“¿Quieren decir que yo, porque soy niño, no tengo nada bueno que contar y no puedo sentir lo que sienten los grandes? La diferencia es que ellos arreglan sus problemas solos, yo tengo que esperar a que me corten con una navaja para poder salir del infierno”.
“Tenía que entenderlo, ya me temía que seguir en ascuas era arriesgarme a que volviera a pasar. A pasarme. Por eso nunca pude acabar de enterrar el recuerdo preciso de ciertos días, y porque más adentro, quizás en esa misma catacumba donde escondía el habmbre de narrar, tenía la certeza más o menos etérea de que antes o después intentaría contarlo todo por escrito”.
“Con el tiempo, no obstante, fui entendiendo que no era propiamente la historia lo que me interesaba, sino meterme al juego de contarla. Sabía ya, por cierto, que el que juega con fuego… a aullar se enseña”.
“Basta con que ninguno mire dentro de mí, donde hay ocultos ciertos tesoros que nadie más está invitado a ver”.
“Engaño a los que quiero para que ellos no sientan vergüenza de quererme”.
“Los niños que se van a jugar con las niñas son todavía menos respetables que los chillones y los acusetas”.
“Y cuando uno descree de su pasado no le queda otra opción que refrendarlo”.
“No había con quién hablar de tantos fantasmas. E incluso cuando hallaba una oportunidad para tocar el tema, recibía las muestras de extrañeza o indiferencia que alimentaban un miedo mayor: temía desde entonces ser un bicho raro”.
“No consigo entender, y esta será la marca del resto de mi infancia, que no exista en el mundo la magia suficiente para salvarlos uno de las pesadillas”.
“Uno a veces se agarra de los ogros pequeños para no ver entero al monstruo que está enfrente”.
“Cuando el infierno se instaló en mi vida, nada en ella acusaba más sentidos ni fines que asistir con la boca abierta aunque callada y esperar que el Demonio se apiadara de mí. Pero no he comenzado, el infierno parece lejos todavía…”
“Si otros consiguen ser intrépidos y oportunos y simpáticos, yo lo mero opuesto de esas cosas, y lo sé porque todos los días, a la hora del recreo, camino a solas por el patio con un sándwich, un caso o una bolsa de papas en la mano”.
“Estar solo, jugar a solas, nunca ser elegido para armar un equipo, aguantar unas burlas y devolver otras, pasar por alto algunos golpes y pellizcos: nada parece demasiado grave, y si lo pareciera sería una razón para ocultarlo. ¿Tengo la culpa de no tener amiguitos, ni habilidades claras, ni popularidad de ningún tipo?”
“A veces, mientras me paseo por el patio, temo que ya jamás voy a estar a la moda, porque cualquier día de estos la gran moda va a ser darme patadas”. Eduardo Montagner, Toda esa gran verdad:
“A veces se nos desmorona el autoengaño. Entonces nadie el albergue, nadie es idolatría ni paz, ni siquiera guerra”.
“Mi madre, que todo lo ve y nada sabe, espera resignada a que los días y los años configuraran el destino de su único hijo”.
“Ellos, a pesar de todo, siguen siendo más felices que yo, me decía: haga lo que haga, siempre lo serán”.
“No te conformas con ser joto, sino que todavía quieres ir más allá. A pesar de tus esfuerzos por ocultarlo, algún día alguien te descubrirá y entonces serás un paria en tu propia tierra. Y tendrás que esconderte cada vez más a fin de ser medianamente feliz. Y estarás solo porque será casi imposible encontrar a alguien que se interese con la misma intensidad en aquello que te excita. Torpe, ¿no ves que no se puede llegar impune a tanta perversión?”
“Las paredes sabían mantener mi angustia dentro de un espacio definido. Luego me dio por considerar que mi vida era un pequeño infierno perdido en un desierto inabarcable”.
“Autoerotismo en pleno: mal de uno, consuelo de nadie”.
“…las manos sirven para muchas cosas, menos para el acto quizás de mayor trascendencia para cualquier ser humano: escapar del sepulcro”.
Federico Ortiz Quezada, Primero los pobres:
“Soy un hombre inacabado, pues lo único que lo termina a uno como ser humano, la verdadera definición, nos la da el amor”.
“Es la frontera, filo de la navaja de nuestra existencia, el lugar en que debemos situarnos para elegir hacia dónde encaminarnos y qué sentido darla nuestra vida”.
“¿A caso no es la meta de la vida toda? Y la muerte, debo reconocerlo, tiene tanta o más imaginación que la vida; por eso existimos evocándola, recreándola, temiendo su inagotable sabiduría”.
“Somos lo que hemos sido, el pasado vive en nosotros y conforma el presente. Uno construye su propio destino, sabiendo desde el principio lo que acontecerá”.
“…hay algo peor que el sufrimiento: la pérdida del amor propio, mi tragedia”.
“Las mujeres son la tierra y el hombre el viento; por eso ellas esperan y el hombre vuela convertido en giros inconstantes. México es tierra de mujeres, en México la casa no reposa sobre la tierra sino sobre la mujer, son ellas las que han formado la nación. Los hombres giramos alrededor de ellas y…”
“A pesar de lo que muchos piensan, la casualidad y la paradoja son el tejido de la vida”.
“Con claridad percibo los golpes en las mejillas que escuecen las lágrimas del pasado”.
“La lectura es la mejor forma de combatir la soledad y la desesperación, porque se convierte en una conversación con uno mismo y con quienes conocen la vida: los muertos”.
“No cabe duda, la glotonería ensambla; el hambre, separa”.
“Si algún bien he hecho en toda mi vida, me arrepiento desde lo más profundo de mi alma”.
“Pinche Dios, te olvidaste de nosotros, parece como si el diablo nos hubiera manoseado”.
“La vía recta a la lujuria es la del arte culinario”.
“En el ejercicio de nuestras emociones no hay fronteras, pertenecemos a una misma patria. El texto de nuestras vidas es el mismo, lo que difiere es la lectura”.
“La mentira más frecuente y aceptable es la que nos repetimos a nosotros mismos, y es aquí donde se inserta el poder de las ideologías”.
“México es un país ayuno de justicia y cualquiera que la ofrezca tendrá éxito”.
“…expresamos nuestras más grandes obras cuando estamos dominados por el sufrimiento”.
“La disociación esquizofrénica es inevitable cuando llevamos una vida doble”.
“Se ama lo que se conoce y se conoce lo que se ama”.
“Si yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, y me faltara el amor, no sería más que bronce que resuena y campana que toca”.
“En un país paupérrimo, tener dinero significa la salvación del cuerpo y del alma, por ello todos lucha entre sí y se matan por tenerlo: la riqueza hace la diferencia. Lo mismo pasa entre los ricos. La diferencia es que los pobres piensan más en él”.
“Quien escribe se escribe, no sólo enviándose misivas, producto de su reflexión, sino delineando, con cada letra, su alma”.
“…si bien hay un alma universal, que es la misma en todas partes, cada ser humano posee la suya propia”.
“Me he dado cuenta que en México la salvación es individual, es decir, la conciencia personal el lo único que previene al mexicano de seguir cayendo en un mundo depravado, en el universo del mal”.
“La gente cree en lo que quiere creer y ve lo que sabe ver”.
“La ausencia del libro es la causa del mal que invade y arruina a México”.
“En la obra está escrita la historia de cada hombre, puesto que se escribe a sí misma y quien la lee, se lee”.
“Estar enamorado es caer en el otro o en la otra y, por lo tanto, es un olvido de Dios; po eso el demonio se vale del deseo para apoderarse de hombres y mujeres, pues el bien y el mal están dentro de la persona, no fuera de ella”.
Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray:
“El cuerpo peca una vez y acaba con su pecado, pues la acción es una especie de purificación. Nada queda entonces sino es el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un arrepentimiento. El único modo de salvarse de una tentación es ceder a ella… (…)…ese es uno de los grandes secretos de la vida, curar el alma por medio de los sentidos y los sentidos por medio del alma”.
“Por lo que toca a la vida echada a perder, solo se echada a peder, sólo se echa a perder aquella cuyo desarrollo se estanca. Si quieres frustrar un carácter, no tienes más que tratar de reformarlo…
Xabier Lizarraga Cruchaga, Una historia sociocultural de la homosexualidad:
“El clóset deviene en instrumento virtual; al igual que las cartas (hoy emilios) y los encuentros eróticos vía Internet (chats), el clóset parece no existir porque no hay materia palpable, pero está permanentemente presente”.
“Qué más da si puede o no llamársele revolución sexual a lo hasta ahora vivido; basta reconocer que ha habido movimiento (y mucho), y que ese movimiento ha provocado numerosos desajustes y producido algunos de los deseados reajustes: la visibilidad y la sonoridad de las lesbianas y los hombres homosexuales”.
“Los hombres y las mujeres de las homosexualidades, que han desmantelado su clóset y con ello manifestado su desprecio por las vergüenzas y los ocultamientos, hablan entre sí; más allá de su círculo personal son casi inaudibles y muchos se rinden a la fatiga, se parten… (…) Tras conseguir su tranquilidad personal, dejaron reposar su inconformidad en un nuevo espacio permeado por la irritante tolerancia”.
Serge Moscovici, citado por Xabier Lizarraga Cruchaga en Una historia sociocultural de la homosexualidad:
“la insaciable intolerancia hacia la diversidad, pasión que nutre nuestro pensamiento, nos ha inducido a ver la nada en aquello que no nos refleja, a considerar lo diferente como lagunario”
Elena Garro, Los recuerdos del porvenir:
“-¿Ah? Desde que los zapatistas me quemaron la casa se me queman los frijoles…”
“-¡Es difícil tener hijos! Son otras personas…”
“La memoria es la maldición del hombre”.
Las siguientes citas son de Los atrevidos de Marco Aurelio Carballo:
José Agustín:
“…el respeto al azote ajeno es la paz, pero no tengo por qué circunscribirme a él”.
“…la riqueza popular es un manantial inagotable y que seguirla trabajando nos va a hacer escribir nuestras mejores obras”.
Ricardo Garibay:
“Porque cuando se es joven sólo se dispone del esfuerzo. La juventud es carencia, desconocimiento, arrogancia y egoísmo, y todo esto coronado por el esfuerzo, la voluntad. La juventud se mide por su esfuerzo; la madurez por su resultado, y durante la época del esfuerzo hay que leer interminablemente. Eso sí. Llega tarde el reconocimiento, llega tarde lo que se llama fama, llega tarde el dinero, sí. Pero si se ha mantenido como un buen peleador arriba del ring nunca es tarde”.
Rafael Ramírez Heredia:
“Para ser escritor hay que tener diez por ciento de talento y noventa por ciento de sudor en las nalgas, como dijo Mark Twain. (…) El oficio en la literatura es más importante que la inspiración. La inspiración no llega si no la andas motivando”.
Luis Spota:
“Moraleja: apuntar todo, guardar todo. Duermo con una libreta. A las dos de la mañana surge una idea, una frase. Despierto. La anoto. A veces se me olvida y hasta el día siguiente me doy cuenta de que apunté algo”.
“Creo que todo escritor es un maniático… Pero cuando uno tiene algo que decir lo dice, incluso en el centro de la plaza de toros. Cuando no, olvídese. Se puede estar horas con todo a su favor y no se escribe, y en medio del ruido puede crearse un espacio alrededor y escribir horas. Misterio. ¿Cómo se explica? Antes de emprenderlo uno quiere forzar la máquina y no funciona”.
“García Márquez es ya una marca. Se compra, no importa de qué escriba. Lo mismo sucede conmigo. Porque les gustó un libro. Yo escribo para ser leído. No hago concesiones que es diferente. Se hacen concesiones en televisión, en periódicos. El día que empecemos a hacer autocensura en el libro estamos jodidos. El libro es el territorio libre que nos queda, decía el peruano Manuel Scorza”.
“Todo escritor tiene que hacer un compromiso. No de partido. Nunca he pertenecido a ninguno. Pero eso no implica no asumir una postura”.
“si tiene algo que decir va a su casa, se sienta, se achata las nalgas y lo dice, y luego va al café. Somos un país de novelistas de primer capítulo. El día que escriba se va a acabar el mundo, dicen. Lo vengo oyendo hace cuarenta años. Van al café a pasar por ingeniosos. Esos señores no van a sentarse a la máquina a someterse a la esclavitud de la máquina. Se necesita aislamiento y trabajo. De otro modo no hay obra”.
“La página de ayer pude hacerla escrito mejor mañana”.
“…el periodismo nos ha dado la herramienta, el oficio, la disciplina, la capacidad de observación”.
“Cualquier novelista, cualquier narrador sacará narraciones de sus vivencias”.
José Luis Cuevas:
MAC.- “¿Cómo has podido superar esa hipocondría?“ JLC.-“He seguido tres fórmulas para ahuyentar mis enfermedades imaginarias: caminar dos horas diarias, trabajar seis horas y practicar el sexo dos veces al día”.
Yukio Mishima, Confesiones de una máscara:
“Desde un principio las tuve ante mí en toda su verdadera y dominante integridad. Nada faltaba en ellas. En años posteriores, busqué las causas y los motivos de mis sentimientos y de mis actos, y una vez más nada faltaba en ellos”.
“…de entre todas las clases de degradación que se dan en el mundo, la decadencia de la pureza es la más maligna”.
“…amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo?”
“…un instinto oculto me exigía la búsqueda de la soledad, me exigía vivir aparte, como un ser diferente”.
“¿Por qué es malo que siga siendo exactamente como soy? Estaba harto de mí mismo y, a pasar de mi castidad, me estaba arruinando el cuerpo”.
“…aquello que me asqueaba era mi verdadera forma de ser, formaba parte de mi verdadera vida. Era como si creyera que aquellos habían sido años de un sueño del que podría despertar a la verdadera vida”.
“Incluso es el caso de que se tratara de una pura mascarada y no de mi vida, realmente había llegado el momento en que debía ponerme en marcha, avanzar arrastrando mis pesados pies”.
“…aquella tendencia a la introspección se debía, en mi caso, a que yo tenía mayor necesidad que los demás de comprenderme a mí mismo. Ellos podían comportarse de acuerdo con su natural manera de ser, mientras que yo debía interpretar un papel, lo que exigía notable comprensión y estudio de mí mismo”.
“Y esta pequeña duda de manifestaba en todos mis sentimientos de inseguridad”.
“…¿es posible que una persona llegue a falsear de forma tan absoluta su propia manera de ser al menos durante un instante?”
“Aquellos artificiales esfuerzos sólo sirvieron para inflingir a mi mente un extraño cansancio que la dejaba insensible. La faceta realista de mi mente percibía cuán artificiales eran aquellas eternas protestas con las que intentaba convencerme de que estaba enamorado de la hermana de Nukada, y la faceta realista de mi mente luchaba contra aquella triste fatiga. En aquel agotamiento mental parecía haber también un terrible veneno”.
“¿Qué sentimientos experimentaría si yo fuera otro chico? ¿Qué sentiría si fuera una persona normal? Esos interrogantes me obsesionaban. Me torturaban y destruyeron instantáneamente, de manera total, incluso aquella pequeña chispa de felicidad que creía con toda certeza haber poseído”.
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